martes, 5 de agosto de 2014

El día que he cogido el Avión

Ha llegado el día, que he cogido el avión y ya estoy en Londres, en el hostal para empezar mi nueva aventura y vida, otro más para la lista. Así que ha sido salir de casa, para no volver en un largo tiempo, y esperar progresar, con lo que me queda mucho trabajo todavía.



He pillado dos buses para llegar al aeropuerto, con lo que me he deleitado con todas las vistas que habitualmente veía, y que ya no voy a volver a ver en un largo periodo. Y luego ha sido llegar al aeropuerto y pasar los controles hasta coger el avión, algo rutinario y que lo sabrá la gente que suele viajar en avión.

Una anecdotilla al pasar el arco de seguridad, que ha pitado, y que era por unas monedillas que tenía en mi bolsillo trasero, pues muy amable el chico, y para adelante.



Luego el vuelo, que yo ya he cogido muchos, con lo que ha sido algo normal, y que me encanta el despegue cuando revoluciona motores al máximo, y te incrustas contra el asiento, con también las sensaciones normales del avión que sube y baja en vertical repentinamente en vuelo, que sientes la gravedad cero, como la montaña rusa de un parque, que disfruto. Pero es curioso que hacía un día nublado, y que cuando el avión al subir las ha sobrevolado, me he quedado un poco cegado de lo que brillaba el sol, el cambio de la noche al día.


Y ya finalmente he llegado a mi destino, y cogido el metro hasta el hostal, que ha sido bastante largo, con mucha gente entrando y saliendo de los vagones por el camino, y la primera foto que he tomado al llegar, el metro.


Y ya mañana ya todo listo para hacer el papeleo.

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